Generación Rekmer: de Deportes y Medios de Comunicación

Un café cortado y una Moleskine. Mágico combo. El boli BIC resta glamour a la escena y el hecho de que ya no se pueda fumar en las tabernas también. Y quizá el hecho de que no sea un café decorado al más puro estilo art noveau en plena plaza mayor de Salamanca, también.

Quizá, sólo quizá, la Generación consiga alterar estas imágenes novecentistas y transformar el paisaje de un antiguo pueblo industrial, plagado de colmenas, en el escenario más adecuado para la explosión cultural anhelada.

Remover el café tras verter el sobre del azucarillo. Abandonar la Moleskine porque el diario local se ha liberado. Leer una columna de un articulista de apellido Zarracina. Zarracina. Zarracina es magnífico. Es un gran apellido. Es EL apellido. Retomar la Moleskine, el boli BIC azul y escribir en mayúscula ZARRACINA, justo al lado del título de un disco de la Blue Note. Abandonar la Moleskine y la columna de Zarracina para ir a la sección de deportes.

Hay una parte de la Generación Rekmer que lee las páginas deportivas y que se jacta de ello. Y que se alegra por el hecho de que al balompié se le empiece a poner gafas de pasta negra o que se hable de él en librerías alternativas. Pero, en los medios generalistas… ¡Cuánta obviedad!

Este tema es conflictivo en el corazón de la Generación. Sólo una parte lee sobre deportes e instiga, amparándose en un halo intelectualoide, a la otra a que lo haga. Pero no cuela. No por nada, ni siquiera por actitud impostada, si no porque no. Y ya.

Vuelta al periódico del bar. Vuelta a una colección de hojas que manchan las yemas de los dedos y que, en la actualidad, poco aporta a ella. En los tiempos del smartphone, los diarios llegan tarde. Lo que lees por la mañana lo habías consumido ya la tarde anterior. “Se ha de cambiar el modelo actual de la prensa”, se atreve a decir un Rekmeriano. “Volver al gran reportaje, al periodismo de investigación”, anhela. Ahí es nada. La Generación como garante de la esencia mediática se atreve a discernir en torno a los mass media. La Generación era ésto.

Leer el periódico, con todo, es una actividad muy de la Generación. Transmite una imagen arcana, como la de fumar en los bares. Nos devuelve la fotografía de los héroes pretéritos, sentados en incómodas sillas de forja, sobre mesas de mármol, pasando las hojas de El Sol, cubiertos por nubes de humo, exhaladas por sus narices y sus bocas, generadas por la combustión de enormes cigarros de picadura. Lecturas acompañadas de grandes y efusivas tertulias. Una evocación digna de ser tuiteada.
Porque, vamos a ver, queda claro que la Generación, por muy retrófila que sea, no da la espalda a las nuevas plazas de discusión, no se cierra en banda a la comunicación dospuntocero. Faltaría más. A la Generación “Le Gusta” todo. Click. Compartir.

** Puedes leer la Intro de Generación Rekmer en este enlace: Into. Generación Rekmer.

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Un comentario en “Generación Rekmer: de Deportes y Medios de Comunicación

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