Alta Fidelidad

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Hoy en Facebook Santiago Segurola nos ha recordado que el pasado mes de abril se cumplieron veinte años (¡¡20 años!!) de la publicación de “High Fidelity”, la obra que, de alguna manera, encumbró a su autor, Nick Hornby, uno de los escritores con los que más ha disfrutado este Cienfebrista. Ante tal, digamos, efeméride, rescato un texto que escribí al respecto de este genial libro en el blog de la editorial Narradores en octubre de 20026. ¡¡Larga vida a Rob!!

Relecturas regulares varias. Lecturas del resto de la bibliografía de su autor. Adquisición de la película extraída de la obra. Compra de la banda sonora correspondiente. Y porque no han sacado más merchandising relacionado.

A eso le llamo yo mantener alta fidelidad a una obra. En este caso alta fidelidad al homónimo título ‘Alta Fidelidad’ de Nick Hornby.

Hará cosa de seis años que llegó a mis manos este ejemplar. Una novela de la que en mi vida había oido hablar y que enseguida se convirtió en uno de mis libros favoritos. Un autor totalmente desconocido para mí y al que, desde entonces, presto toda la atención que me es posible.

Un protagonista, Rob Fleming, que se ha convertido en un amigo desde el momento en que entré en Championship Vinyl, su tienda de discos de barrio a la que dedica su vida laboral.

Un tipo, este Rob, tierno, a veces un poco idiota, enamoradísimo de la música pop y obsesionado en plasmar algunas partes de su vida en listas, como si sus vicisitudes cotidianas o pasadas fueran hits del ‘Top of the pops’.

Un treintañero corriente, que no destaca ni por arriba ni por abajo y que, creo yo, no acaba de aclararse o de centrarse. Quizá si lo hiciera perdería parte de su encanto.

A veces Rob me recuerda un poco a mí mismo. Quizá por eso ‘Alta fidelidad’ sea una de mis obras predilectas. Es más, otras obras de Hornby parecen apuntar directamente a algunas de mis pasiones y pulsiones; así, con otro de sus títulos, ‘Fiebre en las gradas’, el grado de identificación que alcanzo con su personaje principal (el propio Hornby) es altísimo.

En ’31 canciones’, otro libro en clave autobiográfica basado en el relato y descripción de algunos de los temas favoritos del novelista británico, coincido en casi 25 de esos títulos.

Me tranquilizo pensando que con ‘About a boy’ y con ‘Cómo ser buenos’ ya no tengo tanto en común, aunque no sé si por ello quizá sean las dos novelas que menos me han gustado de Hornby.

Pero me quedo con Rob. A él sí soy fiel. A él, a su excelentísimo gusto musical, a sus peculiares amistades e incluso a Laura, su novia.

A él le guardo una alta fidelidad. Por ello, en cuanto me acabe ‘A sangre fría’ tengo una cita con Rob. Generalmente solemos quedar así, de forma anual o cada dos años. Espero no llegar tarde a su cita porque si no ya sé cómo se va a poner, aunque estoy seguro de que se le pasará enseguida.

Así es Rob. A los que no le conozcan espero que les haya quedado claro dónde encontrarle. A los que sí, ellos y ellas me contarán qué tal se llevan con él.

* Imagen vía Flickr

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