Liturgia Porca

porco

Gente de toda clase y condición. Fieles seguidores de la banda. Jovenzuelos portando litros de kalimotxo. Punkarras de la vieja guardia que podrían protagonizar el vídeo ‘Corre’. Niños, pre-adolescentes, adolescentes, post-adolescentes. Adultos y mayores. Solteros, casados, parejas de hecho. Padres primerizos. Sindrómicos de Peter Pan. Señoras con collares despampanantes y porretas con pupilas tililantes. La cuadrilla. La Piara. Votantes de Bildu y de IU o Irabazi o lo que sea. Y del PNV y del PP también. Del SOE, ya tal. Pero también. Fácil. El Colectivo y los Indar. Y gente venida de Gernika. Y poperos, sí. También estuvimos los poperos.

Ataviada con sus camisetas. La de rayas rojas y negras. La de camuflaje. La del jabato rosa fluorescente. La negra y la gris. La hostia. Están las camisetas de Porco Bravo y luego ya la de los Ramones. Al menos en el pueblo. En breve, las comercializará la cadena Inditex. Al menos en el pueblo. Amancio y Manu. Comiendo raxo. También estaba la edición especial La Piara, la gualdinegra. La mía.

Aunque no le guste su música. Aunque no le guste el rock urbano, el rock clásico onda Suaves, onda Fito, onda Extremoduro. Aunque no le guste el hard-rock, con matices punk, que a veces recuerda a Motorhead y a veces se quiere identificar un guiño a los Who, ojo ahí. Aunque no me guste su música, había que estar. Jugaban en casa, en la plaza del pueblo y había que celebrar. Saludando en plan Liam Gallagher en Wembley con un Gabon Santurtzi, había que ver a Manu y su Porco Show. Las grapas, la bengala en el culo, las cabezas de jabato y la tabla de surf. El “estáis cachondas” y el “cómo somos los vascos, oh” con acento de Ourense. Los invitados (el tema de Parabellum, “Envenenado” me sonó tremendamente moderno… ¿Nostalgia adolescente?). Las peroratas del frontman (bonito detalle a Manolo del Buen Gusto, Manu) con importante recado al Ayuntamiento al final. Correcto. Aunque no guste su música, había que estar. Y ojo: a la mayoría le gustaba su música, a la mayoría le ponía su música, la mayoría vibraba con su música. A los poperos, menos, pero un poco ya movimos las piernas.

Porco Bravo es liturgia en Barakaldo. Sí. Anoche lo demostraron. Ayer se demostró. Durante todo el día. Parecía que iba a estar todo el pueblo. Gente de toda clase y condición, ataviada con sus camisetas, aunque no le guste su música tenía una cita en la Herriko Plaza con un grupo de rock que ha trascendido lo meramente musical para ser, en cierta forma, un símbolo, mayor o menor, del pueblo. Ayer lo demostraron. El sumo sacerdote porco, el que pregunta eso de matar a Dios, convocó a los feligreses y estos respondieron. Fieles devotos o creyentes no practicantes. Advenedizos tendentes al postureo barakaldés y simpatizantes con la fe porcina. Ritos, oraciones y símbolos. Liturgia. Pura liturgia porca.

Nunca había escrito sobre Porco Bravo. Es la tercera vez que les veo. Pero es la primera vez que sí constato el impacto de la marca en el pueblo. Tenía que exponer, pues, esas impresiones desarrollando el tuit que escribí anoche al finalizar el concierto que la banda liderada por Manu el Gallego ofreció en la Herriko Plaza con motivo de las fiestas de Barakaldo.

Buenas tardes. A la noche los Paniks.

* La foto la robo del Facebook ya que en ella, además de apoyar la explicación de esta txapa soltada ahí arriba, se ve el nombre de su autor. Además, veo que el amigo Holden también la ha usado en su crónica con lo que, quién sabe, a lo mejor se me pega algo.

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