Air: “Moon Safari”. Mi Banda Sonora.

Si eres fiel seguidor de estas Cienfiebres, ya sabrás por dónde van los tiros. El “Moon Safari” de Air es, sin duda, uno de los discos de la época Gong.

De diciembre de 2000 a junio de 2001 trabajé en la tienda Gong Discos que estaba ubicada en el centro comercial Max Center de Barakaldo. Entré a currar allí por mediación de Santi. Un trabajo de 25 horas semanales que me permitía seguir formándome y, a su vez, buscar un puesto de lo mío.

Tardes y fines de semana ocupados (también se abría los domingos para pillar el rebufo de la gente que asistía a las salas de cine ubicadas justo al lado) a las que, con el tiempo, acudía de buen grado porque, a decir verdad, echamos muy buenos ratos en aquel megastore.

Javi, Marta, Rivero, el propio Santi, Xabi, José Félix y más adelante Jon, Raúl, Carlos, Jorge, Edu, Gonzalo… Y más que puede que no recuerde ahora. Tardes de inventario, de pedidos, de atención al público, de ordenar la sección de Internacional y Blues, de tertulias, cafés, chucherías, de guardarme discos para mí en la taquilla y de hacer sonar, por orden de elección entre los compañeros, equis álbum al aire de la tienda.

Como decía, el “Moon Safari” de Air fue uno de los trabajos más pinchados en aquella época. El disco del dúo francés compuesto por Jean-Benoît Dunckel y Nicolas Godin se editó en 1998 pero lo petó en Gong Max Center en 2001. Fue número 1 indiscutible del chart de la tienda durante muchas semanas. Su atmosférico y elegante pop con tintes electrónicos gustaba prácticamente por igual al que siempre pinchaba jazz, que al que siempre ponía algo de nu-metal o incluso al que daba la vara con los más plomizos discos de rock progresivo.

“Moon Safari” de Air era un álbum unánime que se nos metió por vena. Que no sólo ganó, me ganó, por insistencia sino porque realmente es un trabajo delicioso. Este debut de los franceses es, sin duda, uno de mis favoritos de mi discoteca particular, uno de los CD’s que me acabé apartando a mi taquilla de Gong y que acabé comprándome en vinilo cuando años después me regalaron un giradiscos. Un discazo, pues, que, también es cierto, igual no hubiese sido tan favorito de no haber pasado una corta y divertida época de mi vida trabajando como tendero en un local de un centro comercial. Y como este, unos cuantos más que surgieron de mi paso por allá. Ya lo irán viendo.

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