39 de 100. Felicidades al centenario Barakaldo CF.

Un Barakaldo – Ortuella de categoría juvenil. Finales de los 80 o principios de los 90, no recuerdo bien. Allí estábamos mi hermano mayor y yo, viendo como el mediano salía desde el vetusto banquillo para posicionarse en la posición de extremo derecho, situarse junto a la cal y practicar fintas y filigranas.

Tardes de domingo en la grada de piedra adyacente a la vieja tribuna de madera, comiendo pipas y haciendo aviones de papel con los humildes match-program para hacerlos volar y tratar que se clavasen en el casi siempre embarrado césped. Fantasear con crear una peña llamada Fondo Pollo.

Koldo, delantero bajito, calvo, ex del Baskonia (¿o puede que fuese al equipo basauritarra después de su paso por el Baraka?), ídolo porque en un partido hizo una chilena. Semejante acrobacia, impropia de la categoría, era suficiente para admirar a un futbolista.

Pedir para Reyes el dinero del carné del Baraka. Desde los 15 o 16 años, no recuerdo bien.

Ser boina en Lasesarre varios años. Recibir un balonazo en la cara estando en la puerta de La Cábila picando un carnet. Tener que lidiar con los socios que salían en el descanso a echar una copa a las tabernas de Letxezar. Escribir un cuento titulado “Mi puerta” del que aún hoy en día se ríen mis amigos. Colar a Tom en la tribuna y éste, con su cresta de colores, su lata de cerveza barata y sus grandes auriculares, atufar a todos los tribuneros con el olor de sus porros. Una evocación que ya conté en EducaBlog.

La revista ‘Ambigú’ que realizamos David, Aitor y yo. Entrevistando a Panini, el que canta los irrintzis en Lasesarre, a los padres de las cuatrillizas de Retuerto, a David, del Colectivo. Experiencia periodística en clave gualdinegra. Y, en la actualidad, el fantástico trabajo de la página de Facebook Histórico y Centenario Barakaldo CF.

La bronca que me pegó un anciano socio gualdinegro, ataviado con su bufanda, cuando me puse a insultar a los jugadores del Getafe ante un flagrante robo que, entendía yo, estábamos sufriendo.

Pablo Zuloaga volviendo loca a la defensa del Alavés. Zamarripa, Gómez-Cos, Aitor Bouzo, Sendoa, Jon Orbegozo, Mario Barco… Nuestros hombres-gol.

Aquel Barakaldo – Salamanca en el que los nuestros ganaron 2-0. Un partido netamente norteño, con lluvia y barro, y las dos hinchadas, la gualdinegra y la charra, apelotonadas en la maravillosa cubierta del antiguo Lasesarre. Y Patxi Bedia subiéndose a la valla de la misma gritando “¡por vosotros!” tras la consecución de uno de los goles.

El mencionado Bedia, Abel, mítico capitán, Noain, Luis Martín, Zubieta, Gontzal Sueiro, Fuentes, Armendariz, Iñaki Moreno, Donosti, Isidro, Urbano, Ibai Rejas, Galder Cerrajería, Kepa Zárraga, Coca, Octavio Basso, Unai Alba, Rebollo, Federico Comini, René, Aitor Aguirre…

Aquel Barakaldo – Las Palmas, con el Colectivo dándolo todo, haciendo una griega, y yo tratando de ver, entre los brazos de los hinchas, cómo el equipo amarillo se aproximaba a las inmediaciones de nuestro área y, efectivamente, nos hacía un gol, un tanto que fulminaba las escasas posibilidades de ascenso. Y la griega seguía y a mí se me saltaban las lágrimas.

O aquel Barakaldo – Castellón, ya en la Ciudad Deportiva, que acabó como el rosario de la Aurora por el enfrentamiento entre hinchadas. O aquel Barakaldo – Girona, ya en el nuevo Lasesarre, del que, a decir verdad, no recuerdo demasiado ya que bebimos demasiado antes del match. O aquel triste Barakaldo – Aguilas, última eliminatoria de ascenso a 2ªB, no hace tanto, que fue el epítome de un partido bronco, feo, sucio, en el que tuve que explicar lo inexplicable a mi sobrino Asier, como era que los hinchas del mismo equipo, del nuestro, acabasen a golpes. Menos mal que aquella eliminatoria tuvo final feliz.

El hat-trick en la segunda parte de Mikel Aguirregomezkorta. El gol desde el centro del campo de Moska en un partido de copa frente a Osasuna. Un gol con la espalda de Peña, un delantero cántabro con coleta que vistió nuestra elástica. La novia o mujer de Sergio Bilbao que hacía que toda la tribuna se girase y la novia o mujer de Jonny Kuyami y su precioso hijo, majísima contertulia en un partido de playoff contra el Reacreativo de Huelva.

Ricardo Moreno, entrenador del Baraka, llamando a la policía para solicitar control de alcoholemia al colegiado de un 0-3 que nos endosó el Numancia un domingo de Santa Agueda, anécdota que fue radiada en El Larguero de José Ramón de la Morena.

Las lágrimas de Germán Beltrán en Girona. Las galopadas de Raúl Gañán por la banda derecha. Los derbis con el River y con el Alavés. La pancarta, precisamente, de “Gracias Liverpool” en un partido de copa en la Ciudad Deportiva frente al conjunto babazorro.

El gol de Garrido en Águilas. Los golazos de Sendoa. El gol de Alain al Valencia. El “ponla bonita” que le dirigíamos a Isaac Cortés cuando iba a botar un córner justo debajo de nuestros actuales asientos en el actual estadio.

Elías y Pototo. La peña Peñarol y el Colectivo. Los Baraka Mods que nunca tendrán pancarta. Mi primer viaje, a Avilés. La invasión a Logroño. El brutal ambiente frente al Huracán. La frustración por no haber ido a Coruña, a Gandía, a Parla, a Lleida, etc.

El paso por la escuela de Milanello de Alfonso del Barrio. Iñaki Zurimendi. Alfonso Barasoain. Peio Agirreoa y David Movilla. Daniel Sedano, Roberto Gijón, Alberto Romero.

Etcétera.

En fin. Recuerdos, anécdotas, nombres, apellidos, jugadas, sonrisas y lágrimas de 39 de 100. De los 39 palos de este que firma dentro de los 100 años del Barakaldo CF. Bueno, no he vivido en clave gualdinegra el total de mis 39 primaveras pero 25, mínimo, sí que son de auténtica fiebre por estos colores, una entre cien. Y, a decir verdad, no sé bien cómo pudo surgir. Mi padre nunca me llevó a Lasesarre. No era socio ni excesivamente futbolero. Mi madre tampoco. Ni mi hermana, ni mi hermano mayor. Sí deberíamos atribuirle parte de culpa al mediano, el que jugó de extremo derecho en el Barakaldo juvenil contra el Ortuella. Él sí estaba infectado y, no sé cómo, me contagió. Luego, pues no sé, la propia idiosincrasia de esta institución. Lo que sea. El caso es que ahí estamos, ahí seguimos, celebrando (somos gente de celebrar aunque no se presenten excesivas ocasiones para hacerlo) este 2017, este año que dice que pertenezco, que pertenecemos a una familia centenaria, de la que sé que no me despegaré hasta el final de mis días. Felicidades, por tanto, por estos cien años.

* La imagen que acompaña al texto la he cogido prestada de Histórico y Centenario Barakaldo CF, página que ya hemos mencionado antes y en la que, desde hace unos años y ahora, coincidiendo con el centenario, especialmente, se está haciendo un trabajo extraordinario de recopilación de material histórico y nostálgico de nuestro Baraka.

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