Se puede, claro que se puede

Me comprometí con la audiencia de 100 Fiebres, en mi último artículo dedicado al Barakaldo CF, en realizar una especie de evaluación del curso 2018-19 al finalizar la campaña. Sin embargo, el equipo sigue compitiendo aunque haya terminado la liga regular y eso, en sí mismo, ya es un indicador positivo. Significa que el equipo gualdinegro logró quedarse entre los cuatro primeros. De ahí que, de momento, tras la culminación de las 38 jornadas que componen la temporada regular y el partido de ida de la primera eliminatoria por el ascenso podamos calificar el año de notable alto, a la espera de dar el sobresaliente en función del papel que se realice en la fase de ascenso. Si se consiguiese la machada de subir, la nota sería, obviamente, de matrícula de honor.

Con este párrafo podría dar por concluido mi compromiso evaluador. Al fin y al cabo, algunas de las razones de tildar la temporada de notable ya las comenté en el anterior episodio: la plantilla de este año ha superado las expectativas que buena parte de la masa social gualdinegra teníamos depositadas en ella, es una campaña exitosa habida cuenta de la situación presupuestaria del club, etcétera.

Pero esto es 100 Fiebres, amigos, y si hay alguna calentura que me golpea sobremanera es la gualdinegra, máxime en pleno playoff de ascenso. ¿Cómo no me voy a sentar a escribir algo al respecto, aunque sea a toda prisa, de forma caótica y deslavazada? Cómo no lo voy a hacer, cuando ya se ha recibido al histórico Hércules CF, escuadra que nos triplica en presupuesto y a la que tuteamos y, por momentos, superamos en los primeros 45 minutos de un choque que finalmente acabó con empate a uno, tablas que podemos considerar justas ya que en la 2ª mitad los alicantinos se mostraron más incisivos y demostraron mucho más peligro.

Cómo no voy a hacerlo cuando estamos a cinco días del partido de vuelta en un estadio mítico como es el José Rico Pérez. Último round de esta primera eliminatoria que se presenta a cara de perro, en la que el conjunto local partirá con cierta ventaja gracias al gol que los herculanos lograron en nuestro feudo, con unas gradas que estarán repletas, en las que no barrunto una gran presencia gualdinegra (¿65 euros el autobús para la hinchada que se quiera desplazar desde Barakaldo?, ¿se les ha ido la pinza?), pero en el que no sólo no hay nada perdido sino que, personalmente, espero y deseo que el Barakaldo CF pueda dar la campanada. Se puede, claro que se puede.

Tras lo visto en los primeros 90 minutos, el Hércules no me pareció tan fiero como en principio su nombre pudiera hacernos pensar. Asimismo, la evolución de los fabriles a lo largo de la temporada ha sido bastante buena lejos de Lasesarre e incluso el papel del Baraka en estadios de gallitos como Racing, Logroñés o Mirandés ha sido más que digno. Cierto que nos cuesta hacer gol y que es necesario hacer como mínimo uno para poder pasar, pero, en vista de lo expuesto, creo que se puede, claro que se puede.

Otro indicador que me hace ser optimista es la actitud de la plantilla tanto en la previa contra el Hércules como en lo demostrado sobre el verde el pasado domingo. Se muestran ilusionados, comprometidos y confiados en superar el envite, sabedores, además, de que la verdadera presión la tienen sus rivales, casi obligados a pasar por presupuesto y expectativas para con su masa social. Se puede, claro que se puede.

En fin, saldremos de dudas en torno a las 21:30 de la noche del próximo domingo 2 de junio. Para los que no vayamos a acudir al Rico Pérez, como es mi caso, si no me han informado mal, podremos ver el partido a través de Footers, a partir de las 19:30 de la tarde. Trataremos de disfrutarlo, pues. No será lo mismo que hace un par de días cuando aprovechamos la ida en casa para celebrar el playoff con un buen poteo por el pueblo (un pueblo que me había parecido, los días previos, menos ilusionado pero que, finalmente, respondió de forma excelente engalanando Lasesarre), con una buena jamada y una buena sobremesa, en compañía de amigos y familia. Además, personalmente, me pongo más nervioso cuando veo el fútbol por la televisión, pero estaremos frente a la pantalla.

Si, finalmente, logramos la machada de pasar la eliminatoria en Alicante, creo que el Barakaldo CF merecería esa evaluación de sobresaliente y seguiríamos a la expectativa de obtener esa matrícula de honor. La calificación final al curso 2018-19 aún ha de esperar. Esperemos que un mes y medio más o así. Se puede, claro que se puede.

* La imagen que encabeza el texto corresponde al tifo que el Colectivo Gualdinegro organizó en la grada Sur del estadio de Lasesarre.

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