#EdusoDay2017 – La Educación Social en la escuela

La Educación Social en la escuela. Pues dónde iba a ser si no, ¿no? Puede que haya mucha gente que desconoce nuestro curro que lo vea así. Pero la realidad nos dice que el ámbito o marco escolar no es, precisamente, uno en el que más integrada esté la labor de los educadores sociales. No, al menos, desde un punto de vista oficial, oficioso o de forma directa… o sea, no formamos parte de los organigramas de los institutos, no somos una figura que se pueda encontrar en el claustro o en los equipos pedagógicos de los centros, etcétera… sí intervenimos, en cambio, en la periferia de las aulas, trabajando con mucha chavalería un montón de aspectos, desde un montón de programas, etc… pero eso, desde fuera, sin pertenecer, por decirlo así, a la comunidad educativa.

Y, ¿saben qué? Personalmente considero que somos una profesión, las y los educadores sociales, que, en realidad, podríamos aportar un montón de cosas a dicha comunidad. Cosas que, me disculpan, no paso a enumerar a continuación. Primero, porque no ando con mucho tiempo y este es un post meramente informativo (en un momento la información en cuestión) o pretendía serlo antes de empezar a enrollarme; y segundo, porque en este artículo (Educadores sociales en la escuela para el desarrollo integral de la persona) del profesor de la Pere Tarrés, Jesús Vilar, se explican a las mil maravillas los servicios que podemos dispensar en un colegio o en un instituto.

Pero, como les decía, en realidad, venía a hablar de mi libro. Mi libro es un sarao que hemos organizado mis hermanos de EducaBlog, las compañeras y compañeros del CEESPV, con la inestimable colaboración del Ayuntamiento del pueblo, para el lunes de la próxima semana, 2 de octubre, fecha en la que se celebra el Día Mundial de la Educación Social, traducido al lenguaje tuitero como #EdusoDay2017. El acto en cuestión es una jornada que trata… pues eso: de la Educación Social en la Escuela.

Si queréis más información al respecto, os invito a visitar el post en educablog.es; si queréis consultar el programa, aquí abajo os dejo una imagen del mismo; si queréis asistir a esta jornada, podéis inscribiros en este enlace; si finalmente vais, también he de advertiros que, más o menos, la segunda parte del evento estará dinamizada por el que abajo firma. Y sí, sé que con esta advertencia puedo hacer reducir el número de asistentes.

Buenas noches.

Anuncios

Septiembre. ¡Feliz año nuevo!

Ya tenéis los kioskos atiborrados de coleccionables y fascículos con un número especial de lanzamiento a precio de baratija. Pero ya sabéis que para acabar la serie tendréis que extirpar un riñón a vuestro vástago.

Ya habréis oído que la cuesta de septiembre es, en realidad, peor que la de enero.

Ya habréis preguntado por ahí a ver si alguien os puede prestar los libros de Ciencias y de Inglés de 2º de la ESO. A ver si valen para este curso, eso sí.

Ya tenéis por ahí a algún amigo que se ha cogido vacaciones. Ya sabéis que viajar ahora es más barato, no hay niños y el buen tiempo está asegurado. Sobre todo en la costa.

Un experto ha salido en la televisión hablando del síndrome post-vacacional. Y de cómo recuperar las rutinas para que a los niños no se les haga muy duro.

Ya va a empezar el nuevo curso político y se prevé un otoño caliente para el gobierno.

Ya ha vuelto el fútbol de competición. Aunque la mujer te dice que a ver cuándo había parado.

Ya estáis forrando libros. Y en el Carrefour ya tienen expuestos uniformes de colegios de pago. Lo veis como una curiosa imagen interclasista.

Ya habéis puesto el hit de Earth, Wind & Fire en vuestro muro de Facebook.

Septiembre. ¡Feliz año nuevo!

Ayer tuiteé mucho. We’re from Barcelona.

Ayer tuiteé mucho. Desde hace un par de años me he convertido en un usuario más pasivo en esta red social. Ayer volví al perfil activo a pesar de que mi intención, al principio, era acudir a la misma con el objetivo de seguir todo lo que estaba sucediendo en Barcelona en tiempo real. Al final, era tal el maremágnum de información que se vertía en ella que decidí cambiarme con el mismo cometido a la radio, sin cerrar, eso sí, la pestaña de Twitter. Y, al final, acabé volcando opiniones y emociones, más allá de algún retuit que yo consideraba útil.

Ayer tuiteé mucho. Supongo, no recuerdo bien, que al nivel del último atentado perpetrado por esos hijos de puta que tienen por vocación aterrorizar al personal. Quizá ayer más. La ciudad que ha sufrido este último ataque, Barcelona, me pilla más cerca. No en un sentido estrictamente geográfico sino en el sentimental. Me encanta Barcelona. He tenido la suerte de disfrutar de ella varias ocasiones. Tengo familia allí. Bueno, en Badalona, pero vaya, cerca. Ana curró allí unos meses y la fui a visitar y a estar con ella allí un par de semanas. Tengo familia, amigos, conocidos, compañeros y compañeras de gremio allí. Por eso me tocó más de cerca. Por ello, quizá, tuiteé más.

Curiosamente, entre todo lo que se pudo escribir ayer en el Twitter o en el Facebook o en otras redes sociales, me dio la (positiva) impresión de que ayer no surgió el debate entre víctimas de primera y de segunda que, en otros atentados, había surgido y que enconaba los ánimos de los defensores de uno y otro lado cuando la sangre de esas víctimas, fuesen de la categoría que fuesen, aún estaba caliente. Ayer, supongo que como a mí y por el hecho de que la mayor parte de mi timeline es de aquí, pues a todo el mundo le tocaba más de cerca y no había lugar para esa diatriba.

Ayer tuiteé mucho. Empecé con un “Joder” seguido de tres puntos suspensivos con el que pretendía expresar mi estupor ante lo que leía. O lo que veía. Aunque, a decir verdad y sin ninguna intención de dármelas de nada, ayer (hoy sí) no visioné ninguna foto o vídeo de carácter escabroso. En cuanto podía detectar que me iba a encontrar algo así, decidía no pinchar el link o darle al play o lo que fuese. Y creo que no se me coló ninguna. En este sentido (y, de nuevo, sin querer dármelas de nada), a pesar de que ayer uno de los grandes debates que surgieron en las redes fue el de la difusión de imágenes truculentas y, asociado al mismo, la responsabilidad que se le achaca a los medios de comunicación ante tal labor, creo que deberíamos pararnos a pensar en la responsabilidad que tenemos los receptores a la hora de admitir, visionar y compartir esos contenidos.

De hecho, creo que los medios de comunicación también tienen que informar mediante imágenes. No estoy muy de acuerdo con la campaña que parece que se orquestaba ayer, gatitos incluidos, pidiendo que no se hiciese. De acuerdo en que se deben evitar las imágenes morbosas y de acuerdo en que se tienen que evitar las fotografías o los vídeos que puedan servir a los malos para escapar. Pero no creo que con ello se deba pedir a los medios que, en cierta forma, oculten la realidad de lo que está pasando. Por muy dolorosa que pueda ser.

Ayer tuiteé mucho. Como con el último atentado. Bueno, más. Seguro. El caso es que de entre lo que pude escribir en esa caja destinada a un máximo de 140 caracteres, lo que más tristeza me produjo y me sigue produciendo hoy es la sensación de que sabíamos que esto podía pasar aquí, en una ciudad cercana, conocida, con amigos y familiares. Y la sensación de que, desgraciadamente, quizá en no mucho tiempo, puede que esté tuiteando mucho otra vez. Y repita los tuits y se repitan las escenas, las declaraciones, las repugnantes salidas de tono de algunos, los prejuicios contra colectivos concretos, los comportamientos de los afectados, los debates sobre las imágenes, las llamadas a la unidad, la solidaridad de la gente, los lazos negros, los fotomontajes con un icono de la ciudad atacada, las víctimas (de 1ª o de 2ª), los insultos, los abrazos… repeticiones que uno espera que algún día acaben, aunque visto lo visto, hay que ser consciente de la tremenda dificultad para poner fin a esta locura.

Ayer tuiteé mucho. Hoy ya no. Hoy he pretendido sentarme a elaborar(me) de forma más sosegada y por escrito algo de lo que tuiteé y, al final, me ha salido una especie de vomitona que, en realidad, no aporta nada nuevo. Que sólo me vale, supongo, para mí. Como por quedarme a gusto compartiendo algunos pensamientos derivados de la trágica jornada de ayer.

Ayer tuiteé mucho. Y no puse una canción en esa red entre tanto tuit. Ahora lo haré. Tras publicar esta entrada e incrustar una canción en la misma. En un alarde de originalidad, elijo “We’re from Barcelona” de los suecos I’m from Barcelona. Buen rollo y un mensaje: hoy todos somos de Barcelona.

Una tarde de agosto en Deusto, Bilbao.

Un parón para tomar un café a media tarde. Una tarde de agosto en Deusto, Bilbao. Las calles están vacías. Un cortado con hielo en una terraza. Frente a mí, un tipo fuma y toma café mientras observa concienzudamente el cartel con el menú del día que se ha servido esa jornada. También es un cortado. Sin hielo. Una mujer llega, se sienta en una mesa contigua a la mía. Toma un rosado y frutos secos. De esos exóticos. La lona del cenador empieza a repiquetear. La anunciada galerna ha llegado. Un hombre llama al interfono del portal adyacente al bar.

– ¡Abre! – pide.
– Espera, que se me ha derramado el vinagre – le contestan.

Iba a empezar el libro de un columnista al que admiro pero esta escena, la surrealista respuesta, lo impide. La respuesta, La incipiente lluvia, la soledad de la calle… aceleran mi ingesta cafeínica. Entro en la cercana pastelería California y me compro un bollo de mantequilla. Regreso a la oficina. La mujer del rosado se ha metido dentro del bar. Supongo que para refugiarse de la lluvia aunque no se mojase. El hombre que observaba el menú del día está de pie, un poco más adelante. Revisa una máquina de la OTA. Supongo que mira a ver si se ha quedado alguna moneda en ella. El hombre que ha llamado al interfono sigue en el portal. Supongo que la mujer que le respondió sigue recogiendo el vinagre derramado.

El chico de la limpieza ya ha limpiado mi mesa. Se alegra de que llegue la galerna. Se alegra de que refresque. Mientras expresa su buen ánimo por la bajada de la temperatura y barre el suelo, a mí me da no sé qué sacar el bollo de mantequilla.

Un parón para escribir esto. En cuanto teclee el punto y final, me zampo el bollo. Una tarde agosto en Deusto, Bilbao. Punto y final.

Las Fiebres Musicales de Julio (y II)

Once canciones (+1) guardadas en la lista de reproducción de spotify JULIO 2011 que se autodestruirá en cuanto le dé a “Publicar” a esta entrada. Doce variados descubrimientos de temas editados en el presente año que, de una forma u otra, me han llamado la atención.

JOSELE SANTIAGO: El Bosque

Nunca he sido muy fan de Los Enemigos, lo admito. Sé que esto me restará puntos para acceder a los puestos nobles del manual del buen rockero patrio pero es lo que hay. Quizá por el hecho de que el que fuera su líder se haya mostrado en este “El bosque” en unas formas más suaves, atemperadas y evocadoras, rockeras, sí, pero, no sé, más cercano a Quique González, por ejemplo… y todo amén de una muy poética y preciosista letra… pues quizá, digo, me haya ganado lo suficiente como para tener este tema como uno de mis favoritos del pasado mes y para estar muy atento a lo que será su nuevo disco de estudio, “Transilvania”, que verá la luz el próximo 29 de septiembre.

BELLE AND SEBASTIAN: We were beautiful.

Fuimos hermosos. Fueron hermosos. Mucho. Belle and Sebastian (una de mis bandas favoritas) representaron para mí uno de los grupos que lograban alcanzar la belleza máxima a través de sus composiciones. Sobre todo en sus primeros trabajos. Quizá por eso me gusta que este tema, “We were beautiful”, esté conjugado en pasado. Y que lo que esta canción ofrece entronque con aquellos hermosísimos Belle and Sebastian. Y que nos deje pensando que, a lo mejor, en el futuro, puedan (deban) seguir siéndolo.

TORO Y MOI: “Mirage”

Aunque el tiempo no está acompañando por el norte peninsular (ni en julio ni en agosto), ponerse este tema de Toro y Moi invita a pensar en un clima soleado y húmedo. Evoca sensualidad. Hedonismo. Sofisticación. Elegancia. Una suerte de gema lounge deliciosa. Un caramelo (no, mejor un cocktail) que me parece de lo mejor que he escuchado en lo que llevamos de año.

LAS KASETTES: Ponte bajo el sol

Me llamaron la atención con este maravilloso cover que hacen del tema de Elia y Elizabeth. Pero me escuché el disco entero, “Bajo el sol”, y me conquistaron absolutamente. Si alguien organiza una fiesta estival en las próximas semanas o un picnic musicado, por favor, que pinchen el LP (yo ya me lo he comprado) o, directamente, que las contraten para actuar. Maravillosas.

CABBAGE: Uber capitalist death trade

Pusieron muy bien el bolo de estos británicos en el pasado BBK Live. Me imagino que debió ser divertido, saltarín, pogueador y destinado a vaciar los más primarios instintos. No sé, así lo veo yo mientras escucho el tema presentado que también da título a su último álbum. Banda sonora ideal para hacer el hooligan. O el cabra, va.

CIRCA WAVES: Goodbye

Introspección y oscuridad con etiqueta indie. De esos temas que atrapan sin saber muy bien cómo. Para los días que no podáis bajar a la playa y se os ponga el día tontorrón. O para cuando llegue el día de decir gooodbye al verano.

GERENTE: Arquitectura de interiores

Gerente es bien. Gerente son colegas. Gerente nos engatusaron cuando telonearon a los Tachenko en nuestras terceras NPP. Y Gerente han vuelto con un EP llamado “Papá oso” del que destaco este tema que me recuerda muchísimo a La Costa Brava y a un montón de cosas buenas y bonitas del pop de aquí y de allá. A mí me parece un súper hit.

TIGRES LEONES: Disfraz de tigre

Que la peña siga versionando a Hidrogenesse, please. El pasado abril ya situé como canción favorita de dicho mes el cover que Triángulo de Amor Bizarro realizan de “Vuelve conmigo a Italia”. Y hoy incluyo esta revisión de “Disfraz de Tigre” que hacen Tigres Leones. Y vale, “Disfraz de tigre” ya es en sí mismo todo un himno pero los madrileños la aceleran, la electrifican y la elevan a la categoría del desgañite máximo. Bravo.

PAUL DRAPER: Things people want

Me dio fuerte en su momento con Mansun. Sí, a mediados-finales de los 90, en plena eclosión britpopera. En aquel momento, surgió un disco, “Attack of the grey lantern”, y una canción, “Wide open space” que me enfebreció muchísimo. Algún día debería dedicarle un post nostálgico mencionando a Santi (que me lo grabó, con portada y todo) por mil pelas y tal. El líder de aquella banda era Paul Draper. Paul Draper se estrena ahora en solitario con un disco titulado “Spooky action”. Habrá que escucharlo ya que, de momento, su adelanto, este “Things people want” suena realmente bien. Quizá y fundamentalmente porque emparenta con aquellos Mansun del primer disco (y, afortunadamente, nada con aquella pretenciosa y horrible obra que fue su segundo disco, “Six”) O sea que las things people want, lo que queremos, es que la cosa vaya por ahí.

BIFANNAH: Kala-mala

La dosis psicodélica del mes, con cierto regustillo prog, procede de Galicia. Son Bifannah y el tema en cuestión es un lisérgico caramelo que lo mismo marida que te cagas con un vermú en una terraza en la playa que en un oscuro y nocturno tugurio de la zona de copas de Vigo. Que si con esto no os digo nada (que ya sé que no) pues le dais al play y os convencéis por vosotros mismos.

SUPERCHUNK: I got cut

Os aviso. Os amenazo. Os debo una entrada explicando por qué los últimos conciertos a los que he acudido han sido todos del género punk. Por qué me da a mí, a estas alturas de la película, por estos sonidos. Como ahora no me apetece hacer spoiler de los que os tenga que contar, me explico con este pildorazo de dos minutos y pico que facturan los Superchunk. Queda claro, ¿no?

WITHNEY: You’ve got a woman

Venga, que no se diga. Que estamos en verano. Para acabar un refrescante tema. Buen rollo funki-pop para quedarte con la peñita. Pídelo en tu chiringuito de confianza y ya verás como te invitan a la próxima ronda. Si no, pago yo.