29 de junio. Mi Banda Sonora.

Hola. Qué tal.

Una semanita de vacaciones, sí. Muy guay y eso. Regresamos. Pero poco a poco. Con cosas en la cabeza que me gustaría compartir y que, finalmente, no haré. O sí. Ya veremos.

Cáceres, el pueblo y Castro.

En Cáceres y en el pueblo, con mi tía, con mi prima, mi querida Judith, con Julia, Noelia, Belén y tal. Una visita muy familiar. Un viaje que me apetecía. Me apetecía conectar con la tierra de mis padres. Otra vez. Visitar, por ejemplo, el palacio de Mayorazgo donde sirvió mi ama o ver los secarrales adyacentes al pueblo que, a buen seguro, le tocaría currar a mi padre antes de subirse para acá.

Y el ambiente de Cáceres. Sus bares (El Corral de la Cigüeña, el Bogaloo) y sus gentes. Y su tapeo y sus tostas y su patatera y su queso y sus cañas y su gente, again.

Unos días por aquellos territorios que me apetecía hacer con Nicolás (y con Ana, of course), que se lo ha pasado teta en la capital extremeña y en el pueblo (aunque ahí ya cuando cayó un poco el fuego que emanó ese día) y que ha conquistado a toda la gente que ha conocido.

¿Y la banda sonora de esos días? La ya clásica C86 del coche. Y los discos comprados en la tienda Keramidas. Unos singles de Fairfield Parlour y de los Creation. Unos LPs de Los Huracanes y Pistones. Y Rafa, su responsable, colega de mi prima, un tío majo, con proyectos guapos (dos sellos discográficos – Sunny Day Records y Sweet Grooves Records – y un club de amigos para organizar bolos) y replicables por estos lares, que acabó regalándome dos referencias de sus discográficas: un EP de Súper Cadáver y un LP de unos daneses que les va el rollo costa Oeste o Beach Boys que se llaman Surf School Dropouts. Tienda guardada como favorita y que, obviamente, habrá que volver a visitar en futuras visitas a Cáceres.

Y Castro. Comenzamos ya la temporada de playa, de cañita en la Cierbanata y de vermú en la terraza o bordillo en el Alfredo. Y de jalada inaugural del estío 2015 en el fantástico El Túnel de Mioño. Han faltado, eso sí, las sardinas y el bonito de La Perla aunque bueno, queda todo el verano por delante. Y el “m b v” de My Bloody Valentine sonando en el coche en los cortos desplazamientos por la localidad marinera.

Más que banda sonora la cosa ha quedado como un resumen exprés de mis primeras vacaciones 2015. Sea como fuere, sed bienvenidos de nuevo a esta vomitorio cienfebrista.

Y ésta ha sido, más o menos, mi banda sonora vacacional que sirve para confeccionar la de hoy, lunes, 29 de junio de 2015, día en el que sí, por ejemplo, ha sonado ese “Persecución” de los Pistones adquirido en Cáceres.

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8 de junio. Mi Banda Sonora.

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Luisa y Borja se han currado una boda muy guapa. Un enlace especial y mágico. Me lleva a usar esos adjetivos y no otros el lugar elegido. Mas del Silenci. Una masía en plena montaña en la que la naturaleza se erige protagonista para, si los organizadores, en este caso los novios, colaboran, alcanzar una comunión perfecta entre evento y entorno.

Música folk ambiental pre y post ceremonia y un trío de jazz en directo para amenizar un extenso cocktail y luego ya, para la fiesta nocturna, mamarracheo, petardeo y pachangueo que me perdí, en su mayoría, por ver, rodeado de hinchas culés, la final de la Champions.

No sólo la música de la boda ha compuesto mi banda sonora de este pasado fin de semana. En el coche para ir hasta Vic hubo tiempo de poner uno de los CD de la cajita esa de la C86, algún CD de esos de la Rockdelux del año 2009, el “Songs from a Northern Britain” de los Teenage Fanclub, Cooper, Ocean Colour Scene y She & Him y Vetusta Morla como discos elegidos por Ana.

Hoy hay cansancio y restos de resaca. Y ganas de estar con Nicolás tras un fin de semana sin él. Pusimos el volumen I del Sensacional Soul antes de irnos al parque.

Esta ha sido mi banda sonora de hoy, lunes, 8 de junio de 2015.

7 de abril. Mi banda sonora.

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Tengo la impresión de que mi cara ha absorbido todo el sol que ha emergido estos dos últimos días. Se ha quemado. Pero bien quemada. Rojo como un tomate. El domingo salió el sol en el sur de Francia y el paseo por la localidad de Arcachon comenzó a tostarme. El lunes también brilló el astro rey en Barakaldo y acabó por abrasarme. Rojísimo. No sé muy bien a qué viene escribir sobre la rojez de mi rostro. Será que mientras lo hago, mientras lo escribo, el calor que emana mi cara no me deja pensar en otra cosa. A saber.

Hemos ido a Burdeos esta Semana Santa. Lo hemos hecho en coche y, claro, buena parte de la banda sonora de esos días se ha producido ahí. Tampoco mucho porque cuando Nicolás dormía apagaba el radio CD. ¿Qué ha sonado? Los CDs 1 y 2 de la caja Deluxe C86 y el primer disco de Vetusta Morla, elección esta realizada por mi señora.

Burdeos. Me ha gustado mucho su vida, su ambiente, sus bares, sus restaurantes, su vino y sus librerías. Y su romántica decadencia arquitectónica que conllevó un interesante debate con las amistades en Facebook al respecto, entre otras cosas, de por qué nos gusta el deterioro de algunas ciudades foráneas y no el propio. Je, una especie de reivindicación de nuestro declive. Más o menos esto, entre otras cosas.

Burdeos. También nos han gustado algunas tiendas de ropa y algunas que he encontrado de discos. A una de ellas, fui a tiro hecho como encarecida recomendación de Javi: Diabolo Menthe. Disquería atiborrada de LPs y CDs hasta tal punto que uno llega a aturullarse (y más si sabes que tu mujer y tu hijo te esperan para seguir conociendo la ciudad y, por lo tanto, no dispones de todo el tiempo del mundo). “The Sermon!” de Jimmy Smith me traje del citado establecimiento y éste fue el que capitalizó la banda sonora del lunes 6, ya en casa.

El domingo por la mañana también piqué en el mercadillo de la plaza Saint Michel. Me compré un disco, “In a tribute to Duke Ellington”, de The Frankie Capp Percussion Group por su portada (en la imagen) y por su precio. Este aún no ha sonado, lo admito. Y sí, por su portada. No será el primero ni el último que compre por dicho criterio.

Y hoy, jornada del regreso a la rutina, más allá de Playlists varias y más allá de mi quemazón facial, he reescuchado un disco que, en su momento, hace un par de años, me gustó mucho: “Machineries of joy” de British Sea Power. Sigue sonando que te cagas.

Esta ha sido mi banda sonora de hoy, martes 7 de abril de 2015.

14 de febrero. Mi banda sonora.

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Un San Valentín con Nicolás. Sin saber muy bien qué poner musicalmente hablando para empezar el sábado. A lo mejor no tenía porqué poner nada. De hecho, efectivamente, no es obligatorio. Pero lo hago. Sin saber muy bien qué poner. Sin saber muy qué escuchar abro el especial 30 aniversario de la Rockdelux al azar y decido pinchar la primera referencia que vea en él y que tenga en casa. Ha sonado el “Fade” de Yo la Tengo. Qué suerte he tenido.

Me piro a ver al padre. Hoy sí bajo al coche la cajita con tres CDs del C86. Suena el segundo disco.

Hoy también es carnaval pero no suena samba. Ni samba ni nada más.

A la noche he visto Boyhood. Me ha encantado. Qué manera de contar una historia común, de contar tanto, diciendo tan poco. Sin decir nada, contar todo. Una maravilla. La banda sonora también me ha resultado excelente. En ella he reconocido a los Yo la Tengo. Con ellos empecé el día y el post. Con ellos los acabo. Buenas noches.

Mi banda sonora del 14 de febrero de 2015.

24 y 25 de enero. Mi banda sonora.

El sábado sonó el primer CD de esa cajita que homenajea a la cinta C86. Guay, aunque también hay morralla. Tras ello, paseo bilbaíno con Jorge, visita a La Casa de Atrás y cambió el de los House Martins por el de los Undertones, tal como pronostiqué. Y ya. Poca música, quizá, para ser sábado.

Hoy, de nuevo, me he levantado con canción en la cabeza. La tonadilla en cuestión ha sido “Slide Away” de Oasis. He puesto el “Definitelly Maybe”. ¡Cómo me ha molado revisitarlo! No deja de ser uno de los discos más importantes de mi adolescencia. Casi lloro desgañitándome con “Up in the Sky”. Nicolás flipaba. En fin.

Luego me he puesto el single de “Himno Generacional #83” de Los Planetas. Lo he puesto porque no lo había estrenado tras comprarlo aunque luego he caído que, con ambas escuchas, ha quedado un domingo súper nostálgico o, al menos, un domingo en el que han sonado canciones que fueron muy, muy importantes.

Y esa ha sido mi banda sonora de los días 24 y 25 de enero de 2015.