14 de enero. Mi Banda Sonora.

De 2016. Feliz año y tal. ¿Qué tal? Aquí estamos, aunque no lo parezca. Enfebrecidos, claro, aunque no lo compartamos. Fiebres musicales, laborales, futboleras, etcétera. Lo de siempre, vaya. Para ser el primer post que escribo en este año igual me tendría que poner más sesudo y tal, hacer algo como más elaborado pero, mira, no. Me quedo dándoos la vara con lo que he escuchado, escucho o dejo de escuchar, que siempre es más sencillo que generar una pieza de interés o atractiva.

Diré, eso sí, que Mi Banda Sonora, como sección de Cien Fiebres, se ha diluido un tanto en lo que a su característica de regularidad hace referencia. Como muestra, decir que la última entrada al respecto fue el ¡¡20 de noviembre!! Dos meses, prácticamente. Bueno, es igual, con mayor o menor asiduidad, seguiré alimentándola (caigo en la cuenta de que estos preámbulos escritos para explicar las ausencias de equis contenido en el blog son absolutamente innecesarios y carentes de interés para mi audiencia pero, al mismo tiempo, no sé por qué, no puedo evitar escribirlos)

Bueno, va… Al turrón. Tirando de algunas de las cosas que he ido compartiendo desde la mencionada fecha en las distintas redes sociales destacaría el descubrimiento del disco de Sierra, “Tiene mucha fuerza”. Muy interesante.

He de mencionar que hemos escuchado mucho en casa a Petit Pop a raíz del concierto que ofrecieron el pasado 26 de diciembre en La Ribera, organizado por unodos!! Música para niños que, como dice mi amigo Javi, parece que gusta más a los padres.

El fin de año conllevó recopilar mi Cosecha de 2015 y eso, a su vez, me llevó a volver a escuchar algunas de las cosas editadas en los pasados doce meses.

La tradicional compra del número de enero de la Rockdelux y la consiguiente escucha de su CD ha capitalizado Mi Banda Sonora en el coche y de lo que aparece en dicho recopilatorio destacaría la maravillosa canción de Julia Holter “Feel you” o el tema de Destroyer o el de Ezra Furman… Y más. Les ha quedado un CD bonito, la verdad.

Los Reyes me trajeron, fundamentalmente, libros y un par de vinilos, los cuales, obviamente, conformaron buena parte de Mi Banda Sonora de los últimos tiempos. Estos fueron el “Suede” de Suede y el “The Shepherd’s dog” de Iron & Wine.

Y Bowie, claro. Esta semana arrancó desayunándonos con el fallecimiento de una de las mayores figuras de la música pop contemporánea. A los 69 años de edad, David Robert Jones abandonaba físicamente este mundo tras 18 meses de enfermedad. No me extenderé en mayores loas o repasos a su trayectoria porque es muy posible que ya hayáis leído de todo y, si no lo habéis hecho, podéis encontrar piezas infinitamente mejores que lo que yo pudiese escribir aquí. Diré que su muerte, a diferencia de las de otros personajes públicos, sí me ha impactado. Era un tipo especial, diferente, con un atractivo indudable que incluso parece que ha dejado preparada su marcha con un disco salido a la venta apenas dos días antes de su deceso. Su legado queda. Su marcha, asimismo, ha conllevado que me pusiese en casa estos días algunos de sus discos. Hacía mucho que no lo hacía y ha sido todo un gustazo hacerlo. Volver a escuchar esas canciones de cuando era todo un mito entre la aristocracia mod. Volver a disfrutar del “Ziggy Stardust & the Spiders from Mars” o, sobre todo, mi disco favorito de Bowie, el “Hunky Dory” ha sido todo un gustazo. Una pena que estos álbumes hayan capitalizado mi banda sonora de estos días por la causa que lo ha hecho. Una suerte redescubrirlos y haber podido acceder estos días a muchas cosas, historias, anécdotas, detalles, etc, sobre, este sí, todo un galáctico.

Y ésta, amics, ha sido Mi Banda Sonora de las últimas semanas, fechada en el día de hoy, jueves, 14 de enero de 2016. Buenas tardes.

20 de noviembre. Mi Banda Sonora.

¿Os acordáis de aquello de Mi Banda Sonora? Sí, hombre, eso de tratar de mantener un diario personal cuyo hilo conductor fuese los discos o canciones que escuchase diariamente… Bueno, pues por si alguien no se había dado cuenta, no actualizo dicho diario desde el pasado 22 de septiembre. Prácticamente, dos meses.

Y sí, claro que he escuchado canciones y discos. Lo que no he tenido son ganas o tiempo para compartirlo. Ya os lloré en ese sentido por lo que no me extenderé. A bote pronto, podría recordar, en estos casi 60 días, escuchas asociadas a mi asistencia al BIME (Richard Ashcroft, The Go! Team, Iron & Wine), fiebres derivadas de la mencionada asistencia (Michael Kiwanuka sobre todo)

He escuchado a Paco Ibáñez (sí, Paco Ibáñez) dado que fui a ver a este radical octogenario al Arriaga; me dio hace unos días por revisarme la discografía de los Charlatans (vaya usted a saber por qué) o he pinchado en casa las últimas adquisiciones (desde Ike & Tina Turner, pasando por La Costa Brava y terminando, qué sé yo, en Grapefruit)

En fin, que había material para rellenar el dietario pero ha habido demasiadas prioridades ajenas a este blog, la mayoría de ellas de carácter laboral o pseudolaboral. Supongo que aún las hay por lo que no me voy a comprometer al mantenimiento diario de Mi Banda Sonora.

En ese sentido, algo que me ha trastocado profundamente en las últimas semanas ha sido un cambio, el que emprendo en escasos minutos, dejando mi puesto en el que ha sido mi trabajo durante los últimos cinco años y pico y que tendrá su continuación en una nueva aventura que arrancará la mañana del próximo lunes.

Acabo de despedirme de mis compañeras y compañeros. Es un hasta luego, sí, pero me ha dado cosica. Siempre me han atraído los cambios y este no es una excepción pero el proceso de despedida siempre es emocionante. En fin, que no me voy a extender para que no se me meta nada en el ojo por lo que despediré este post con una canción que describe de forma muy evidente este trastorno mencionado, este cambio de aventura, trabajo, empresa, etcétera que me ha absorbido buena parte de mi tiempo estas semanas. “Changes” de David Bowie es mi banda sonora perfecta para este día.

Buenas tardes.

27 de mayo. Mi banda sonora.

Esta mañana he intentado escuchar el “Lowell & Carry” de Sufjan Stevens prestando más atención a su letra, esto es, acompañado de la carpeta del disco en el que viene impresa mientras Nicolás visionaba algunos capítulos de Pocoyo. Empresa harto difícil. Aunque está aprendiendo a entretenerse solo, el crío se halla en esa etapa en la que quiere compartir sus actividades conmigo o con su ama o que nosotros compartamos las nuestras con él. Así, jugar con Nicolás con la música del estadounidense como banda sonora no ha estado nada mal.

Luego hemos puesto el primero de los Allah-Las. Es un disco que gana cada vez que lo escucho aunque es el segundo el que realmente me enganchó a esta banda.

Una oferta del LP “The Shepherd’s dog” de Iron & Wine en la tienda online de B-Core me ha llevado a escucharlo en Spotify. El cantautor yankee estará en Barakaldo el próximo mes de octubre, en el BEC, en el BIME.

Acabamos con los mejicanos Lost Acapulco. Ya he comentado, creo recordar, que el viernes nos vamos a presentar nuestras #Edusohistorias a Oviedo (Casona de la Montaña, 18:00 horas) y que la noche de ese día actúa esta banda de surf instrumental en dicha ciudad. Pues para ir haciendo el oído, me los he puesto. Y bueno, con este género me pasa, generalmente, que me mola o lo aguanto durante 4 o 5 canciones pero, luego se me empieza a hacer un poco repetitivo o me acaba cansando. Además, tiene ese punto de virtuosismo que normalmente gusta más a la gente que hace música que a la que la escuchamos. No sé si me explico. Pero esto cuando se ciñen al surf instrumental porque cuando los Lost Acapulco le dan al garaje, al menos en su disco “Acapulco Golden”, están de puta madre. En fin, espero que en directo sean muy divertidos. Veremos.

He aquí, con todo, mi banda sonora del miércoles 27 de mayo de 2015.