Mi cosecha de 2016. Los libros.

Diecisiete títulos han caído este año. Novela, teatro, cómic, ensayo. Papel y, por primera vez desde que comparto en la red mis lecturas anuales, formato electrónico. De los 16, creo que sólo tres son novedades editadas este año. Sin más preámbulos, os dejo con mi cosecha de 2016 en lo que se refiere a lecturas.

17.- LOS POSESOS (Albert Camus): quizá la adaptación que hace Camus de “Los endemoniados” de Dostoievski no sea el título más adecuado para leer en el marco de una piscina municipal. Quizá por el ambiente o quizá porque le faltaba un poco de contexto a la obra de teatro, pero me ha resultado un tanto atropellada y liosa. A pesar de ello, grandes personajes, con gran profundización en sus desvelos emocionales/existenciales y relacionales, con un interesante trasfondo político pre-revolucionario.

16.- NEW ORDER, JOY DIVISION Y YO (Bernard Sumner): aceptable (no brillante) memoria del líder de New Order, recordando los tiempos en Joy Division, los propios New Order, giras, anécdotas, personajes… Entretenido pero sin más.

15.- LOS CAPRICHOS DE LA SUERTE (Pío Baroja): la salida de España y la estancia de exiliados por la guerra civil en París. Costumbrismo y reflexiones en medio de dos guerras. Es el tomo que menos me ha gustado de los tres que componen la trilogía “Las Saturnales” pero algunas cosas he subrayado de esta obra.

14.- MISERIAS DE LA GUERRA (Pío Baroja): miserias de la guerra. Miserias humanas, miserias morales. Crónica de Baroja de una atávica, atroz, cruel y brutal España durante la contienda civil a través del diario del diplomático inglés residente en Madrid Evans. Me encanta la portada de esta edición, por cierto.

13.- LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA (Paul Preston/José Pablo García): la adaptación a la viñeta de un libro eminentemente histórico. O de historia. Muy bien para los interesados en la temática, quizá aburrido para los que busquen algo más, aunque la pretensión de adaptar este título al cómic sea, precisamente, acercar ensayos al gran público.

12.- EL CANTOR VAGABUNDO (Pío Baroja): primer tomo de la trilogía “Las Saturnales” de Pío Baroja. Aunque arranca y finaliza con la guerra civil como marco contextual, el libro se centra en la figura de su protagonista, Luis Carvajal y Evans, y su deambular, sus anhelos, ilusiones, desilusiones… Un libro de gran riqueza literaria y con una gran carga filosófica. Como ‘pero’ diré que, a veces, resulta francamente caótico.

11.- LOS CUENTOS (Ramiro Pinilla): profundizando en el Universo de Pinilla, en su mitológico Getxo, en sus ensoñaciones sobre la guerra civil, a través del cuento, de los cuentos…

10.- ELOISA ESTÁ DEBAJO DE UN ALMENDRO (Enrique Jardiel Poncela): sólo por el desternillante prólogo al primer acto, ya merece la pena leer está divertida obra. #JARDIELISMO.

9.- LA SOLEDAD DEL CORREDOR DE FONDO (Alan Sillitoe): puede que el monólogo del protagonista del relato “La soledad del corredor de fondo” que da título a esta colección de relatos del autor británico Alan Sillitoe, sea uno de los mejores que he leído nunca. Las reflexiones de un adolescente internado en un Borstal (una especie de reformatorio) cargadas de inquina, de mala baba, dirigidas a sus enemigos (los responsables del internado, la policía, la sociedad, sus iguales… ¿todo dios?) y la consiguiente estrategia personal de dar un golpe en todos los morros a todos esos enemigos en el transcurso y final de una carrera de fondo, perdiéndola, dejándose ganar para, precisamente, ganar él en dignidad o, al menos, siendo consecuente con los principios que expone durante todo el relato.

Sobre el resto de piezas del libro, las hay igualmente sobresalientes (“Ocaso y decadencia de Frankie Buller”, claramente autobiográfico, me ha maravillado) y otras un poco más flojas pero todas ellas, incluida la de Collin Smith, protagonista de “La soledad del corredor de fondo”, con un evidente sesgo ideológico sin que, curiosamente, quede la impresión de que los personajes y su autor se adscriban a ninguna tendencia o grupo sino que defienden un individualismo a la defensiva. En fin, magnífico.


8.- NEBULOSA (Pier Paolo Pasolini): nunca había leído un guión hasta ahora. Este lo es. Un proyecto planteado para el cine que diseñó Pasolini y que nunca llegó a ver la luz en la pantalla. “Nebulosa” relata una noche de fin de año en Milán protagonizada por un grupo de ‘teddy boys’ que se dedican a realizar actos vandálicos. Aunque puede que no tengan nada que ver, por momentos, leyendo este guión, me venían a la cabeza imágenes de “La Naranja Mecánica” (aunque la pieza de Pasolini es tres años anterior a la de Burguess) Infelicidad, hastío, doble moral… traducidas en violencia juvenil.

7.- ANTONIO B., EL RUSO. CIUDADANO DE ETRCERA (Ramiro Pinilla): miseria. Poderdumbre. Ignorancia. Hambre. Uno de los libros más duros que he leído nunca. El objetivo era avanzar en su lectura para que el sufrimiento de Antonio B., El Ruso acabase, para bien o para mal. Un libro-documental (como dice mi amigo Javier Ikaz) basado en una terrible historia real. Tremendo.

6.- EL HAMBRE (Martín Caparrós): crónica que da voz a los hambrientos, a los ‘desechables’ (sic) de Níger, de India, de Sudán del Sur, Madagascar, EEUU, Argentina… y que se complementa con datos, reflexiones sobre causas y consecuencias y la búsqueda constante de la respuesta o respuestas a la incómoda pregunta de ‘¿cómo carajo conseguimos vivir sabiendo que pasan estas cosas?’

5.- BLANKETS (Craig Thompson): emotivo y precioso repaso autobiográfico de la infancia y la adolescencia de Craig Thompson. Su primer amor, la adaptación y evolución en una comunidad ultra-religiosa… En fin, cumple con las expectativas que siempre había escuchado sobre este título.

4.- LA BALADA DEL NORTE (Alfonso Zapico): lo empecé una mañana y lo acabé esa misma tarde. Fue mi primera lectura de este casi finiquitado 2016. Sobresaliente relato de un episodio histórico que no conocía (la revolución social-popular en Asturias en 1934) y fantásticos personajes (obviamente, fan absoluto de Apolonio) Deseando que salga ya el segundo tomo.

3.- LA CASA (Paco Roca): lo ha vuelto a hacer. Historia emotivísima a partir del relato más sencillo, cotidiano, universal… Me tocó especialmente. Paco Roca es un grande.

2.- A SANGRE Y FUEGO. HÉROES, BESTIAS Y MÁRTIRES DE ESPAÑA (Manuel Chaves Nogales): duro. Triste. Asombrosamente vívido. Dramático. Estremecedor. Cada uno de los relatos de este libro (inspirados en episodios y situaciones reales conocidas directamente por el autor, director, durante la época, del diario ‘Ahora’) es un sopapo para significar lo que es una guerra, con sus héroes (pocos, siendo éstos los que conservan la dignidad suficiente para no ser cegados por su bandera ante las tropelías de unos y otros), sus bestias (muchas, siendo éstas las que no dudan en segar vidas de forma cruel arrastradas por el odio de una contienda fratricida) y sus mártires (o víctimas, las más, las sufridoras, en última instancia de unos años terroríficos) Lo mejor y más conmovedor que he leído hasta ahora sobre la Guerra Civil española. Brutal.

1.- LAS CENIZAS DEL HIERRO (Ramiro Pinilla): pues nada. Acabé la trilogía “Verdes valles, colinas rojas” culminada con “Las cenizas del hierro”. Acabo, por tanto, una obra que, a mi modo de ver, podría acompañarse de epítetos como ‘universal’ o ‘maestra’. Este definitivo tomo termina por contar la historia de Euskadi desde la posguerra y casi hasta la actualidad a través de las ya familiares sagas de Getxo, una narración (los tres libros) absolutamente cosmogónica.

La desaparición de personajes y la aparición de otros vitales, los guiños al presente (me encanta el escenario que se presenta al final de este libro) y demás, rubrican una de las mejores novelas – la trilogía entera – (sino la mejor) que he leído escritas por un autor de aquí.

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Hambre. El Hambre.

Antonio B., El Ruso pasó hambre. Sufrió palizas, persecuciones, violencia, humillaciones, desdicha, exclusión, pobreza. Pero, sobre todo, pasó hambre. Un hambre que se contagiaba. Ramiro Pinilla logra, en la transcripción de los relatos que El Ruso le hizo para componer ‘Antonio B., El Ruso, ciudadano de tercera’, que al lector le duela el hambre. Sí, sé que esto queda muy bonito como figura literaria o metafórica y que, afortunadamente, yo no sé lo que es pasar hambre. Sí me lo puedo imaginar leyéndolo. O tampoco.

Acabo el libro de Pinilla e inicio ‘El hambre’ de Martín Caparrós, un ambicioso y amplio ensayo en el que el periodista argentino plasma un ingente trabajo en el que habla de malnutrición, hambrunas, causas, consecuencias, habla de un mal actual e histórico, fruto de las injusticias o de la injusticia, así, en general. Caparrós escribe recordándonos o haciéndonos saber que esto, el hambre, es la principal causa de muerte evitable del mundo. Evitable. Vivimos en un momento de la historia en el que hay comida para todo el mundo pero no está bien repartida. Evitable.

El hambre mata más personas cada año – cada día – que el sida, la tuberculosis y la malaria juntos, y no existe. El hambre no participa del misterio, las sombras insondables, lo inmanejable de la enfermedad: la impotencia frente a lo incomprensible. El hambre se entiende demasiado aunque no existe: es un invento del hombre, nuestro invento.
Y podría ser, tan fácil, nuestro pasado inverosímil
”. (Caparrós, Martín. ‘El Hambre’, página 72. 2015. Anagrama)

Hay números y estadísticas pero nos recuerda que, muchas veces, estos números y estadísticas cosifican y, en cierta forma, silencian el hambre. Por ello, Caparrós se acerca, nos acerca, las vidas de niños, niñas, madres, padres, viejos, viejas, etcétera, cuya máxima prioridad, cuya máxima duda es saber si van a comer al día siguiente, contingencia que les acerca a humanos prehistóricos, a hombres y mujeres que vivían constante y únicamente para alimentarse.

Somos más humanos cuanto más saciados. Y somos más humanos cuanto menos tiempo debemos dedicar a saciarnos”. (Caparrós, Martín. ‘El Hambre’, página 84. 2015. Anagrama)

Mientras leo este volumen, creo haber engordado dos kilos. Los he engordado en mis vacaciones. Comida y descanso. Ocio. Tiempo en el que no me preocupaba si iba a comer al día siguiente. Una preocupación que no existe en mi mundo más cercano. Una preocupación que mantiene en vilo a millones de personas. Una preocupación que, al no resolverse, mata a 8 personas al minuto. O sea, mientras escribo esto, varias personas fallecen como consecuencia directa de no poder ser alimentados.

El hambre es el mal que más personas sufren, después de la muerte que sufren casi todas. Y es, por eso, el que más mata – sí, después”. (Caparrós, Martín. ‘El Hambre’, página 117. 2015. Anagrama)

Esto debería molestarme. Molestarnos. Pero tampoco sé muy bien cómo canalizar ese enfado. ¿Aportando dinero a una ONG que luche contra esta lacra?, ¿votando a partidos políticos que aborden este tema en sus políticas internacionales y nacionales?, ¿leyendo las seiscientas y pico páginas de esta obra y compartiendo algunas de las reflexiones que aporta, doblando esquinas de sus páginas y subrayando algunos fragmentos?, ¿yéndome de cooperante?, ¿haciendo un consumo responsable?, ¿alimentándome de lo que generan pequeños productores, evitando comprar a multinacionales que encarecen las materias primas alimenticias?, ¿ingiriendo menos carne?

Leer todo esto, eventualmente, pensar en todo esto podría provocar cierta culpa en los espíritus más débiles. ¿Para qué sirve la culpa? ¿Qué hacer con la culpa? ¿Es la culpa la emoción más apropiada para tratar de hacer algo? Y si no tratamos, ¿qué hacer entonces con ella? ¿O esa pequeña dosis de sufrimiento que la culpa te da ya cumple con su cometido tranquilizador y nos quedamos más tranquilos?
Lo más fácil, faltaba más, es no pensar. Se puede casi siempre
”. (Caparrós, Martín. ‘El Hambre’, página 154. 2015. Anagrama)

No sé si pido o busco respuestas para estas preguntas. Tampoco creo que sea fácil encontrarlas. Ni siquiera creo que el libro de Caparrós las aporte. En sus seiscientas y pico páginas (al menos en las doscientas y pico que he leído hasta el momento) señala a sistemas culturales, familiares, políticos y religiosos que generan pobreza, pobreza que, obviamente, provoca hambre. Se da caña a sí mismo, a nosotros, a todos. A los que nos inventamos justificaciones para sobrellevar mejor la carga que supone convivir con la realidad de que hay mucha gente que muere cada día por una causa evitable.

No hay ideología que haya funcionado sin convencer a los hambrientos de que lo son por su culpa, su culpa, su grandísma culpa”. (Caparrós, Martín. ‘El Hambre’, página 91. 2015. Anagrama)

La miseria que consiste en no creer ni haber aprendido ni sospechar que existen otras vidas y que las otras vidas no son siempre sólo de los otros.
El futuro es el lujo de los que se alimentan
”. (Caparrós, Martín. ‘El Hambre’, página 75. 2015. Anagrama)

No tienen plata, no tienen propiedades, no tienen peso: no suelen tener formas de influir en las decisiones de los que toman decisiones. Hubo tiempos en que el hambre era un grito, pero el hambre contemporánea es, sobre todo, silenciosa: una condición de los que no tienen la posibilidad de hablar. Hablamos – con la boca llena – los que comemos. Los que no comen generalmente callan. O hablan donde nadie les escucha”. (Caparrós, Martín. ‘El Hambre’, página 117. 2015. Anagrama)

Leo ‘El Hambre’ y me surgen estos apuntes a vuelapluma. Leo y escribo saciado, con la tranquilidad de que en unas horas volveré a ingerir alimento. Buscando respuestas o preguntas o qué sé yo. Seguiremos leyendo hasta el final aunque la pregunta que se repite sea: ¿cómo podemos seguir sabiendo lo que sabemos?

Imagen vía: reseña en PROSALUS de ‘El Hambre’ de Martín Caparrós.

Mi cosecha de 2015. Los libros.

Pues se ha quedado un listado muy majo, la verdad. Pensaba que el hecho de que Nicolás sea un ciclón imparable afectaría al mismo, pero no. Han caído unos cuantos títulos, de diferentes géneros y estilos. Y aquí los presento, con el objeto de mirarme el ombligo y de jugar a crítico literario… Para estas cosas se hacen este tipo de listas, ¿no?

Un crítico literario, eso sí, que, posiblemente (ahora lo compruebo), no se ha leído ni un sólo título editado en estos doce meses.

En fin, va, venga, vamos… Estos son los 18 libros que he leído este 2015 ordenados del que menos me ha gustado al que más, ¿vale?

18.- CIEGO DE NIEVE. TRAFICANDO CON COCAÍNA (Robert Sabbag): Segunda o tercera vez que abandono un libro sin acabarlo. Me rindo. Será que no era mi momento para leer esta especie de gran reportaje-ensayo-biopic-novela de no ficción o lo que sea sobre un narcotraficante de cocaína en EEUU en los 70 o qué sé yo… Pero después de más de 100 páginas en las que me saturé y aburrí, decidí apartarlo a un lado y empezar otro. Ergo, se queda con el farolillo rojo.

17.- LA BALADA DEL MAR SALADO (Hugo Pratt): Mi primer acercamiento a Hugo Pratt y su legendario personaje, Corto Maltés. Aventuras y aventuras que me han conectado con algunas lecturas de cuando era crío (Capitán Trueno, Jabato y cosas así…) A pesar de ello, esperaba un algo más o, simplemente, es un estilo que me entretiene (y me enseña cosas) pero no me atrapa o no me apasiona.

16.- VALLE INCLÁN Y EL INSÓLITO CASO DEL HOMBRE CON RAYOS X EN LOS OJOS (VV.AA.)
: Interesante y entretenido pseudo-ensayo sobre un episodio científico-paranormal acaecido a principios de siglo XX. Lectura amena, diseño fantástico, geniales ilustraciones… Recomendable pero no imprescindible. Además, Valle-Inclán es casi una especie de anzuelo ya que la presencia del genial autor es prácticamente testimonial o muy pasajera.

15.- CANCIONES DE AMOR A QUEMAROPA (Nickolas Butler): Yo no recuerdo la serie “Treintaytantos” que debían dar en los 80 o así pero debía ser algo así como lo que ocurre en este libro, sustituyendo a los publicistas de la serie por el ambiente rural de la obra de Butler y, a partir de ahí, pues eso… Las amistades postadolescentes, las evoluciones vitales de cada uno y todas esas cosas tan cercanas. Uno de los títulos más cacareados en algunos mentideros indie que bueno, psché, es una novelita amable, liviana, con algunos momentos muy buenos aunque toda ella peca como de muy naif, no sé…

14.- DALÍ (Gilles Néret) / DALÍ: EL TRIÁNGULO DE L’EMPORDÀ (Jordi Puig/Sebastià Roig): dos frutos de una de las grandes fiebres del año, la dalíniana. Mis vacaciones estivales en la Costa Brava resucitaron un interés que se plasmó en la adquisición de una biografía (muy centrada en el lado artístico del pintor de Figueres, todo hay que decirlo) y otro libro de carácter más antropológico o geográfico, en el que inserta al excéntrico personaje con sus lugares más, digamos, suyos. Amenos, didácticos y eficaces para apaciguar (¿O aumentar?) mi febrícula.

13.- EL JUEGO LÚGUBRE (Paco Roca): lectura derivada, al igual que los títulos anteriores, de mi fiebre por Dalí. Paco Roca reproduce, en formato cómic, unos capítulos de un facsímil de un tal Jonás Arquero en el que relata, mezclando realidad y ficción, los días del autor como secretario de Salvador Dalí en Cadaqués quedándole una historia cercana al género de terror con el excéntrico artista como principal protagonista. Como todo lo que he leído de Roca, muy disfrutable.

12.- CHAP CHAP: UNA ANTOLOGÍA CONFESIONAL (Kiko Amat)*: me salto una de mis autoimpuestas reglas en el noble arte de la confección de listas de fin de año al incluir un título que aún no he terminado (bueno, en el caso del libro de Robert Sabbag también me he saltado esa norma aunque por causas diferentes) A pesar de ello, a pesar de no haber llegado al final (me quedan poco más de 50 páginas, por otra parte), al tratarse de un compendio de artículos del escritor catalán Kiko Amat, me vale para poder evaluarlo como un libro por momentos muy divertido, en el que el filo-mod autor demuestra lo bien que se maneja con la pluma pero que también peca de irregular (es decir, también hay artículos que son un poco flojetes) Mucha música, mucha literatura, mucho costumbrismo, mucha nostalgia y sí, de nuevo, bastante humor. Vamos, que mal sabor de boca no me va a dejar, no.

11.- EL HALCÓN MALTÉS (Dashiell Hammett): un clásico del género negro con ingredientes como detectives, mujeres fatales, intriga… Que se lee en un pimpampum… Un título que no había leído y que, con sus puntos ingenuos propios de la época en que fue escrito, disfruté y al que llegué arrastrado por otra lectura que veréis en puestos más altos.

10.- ESPAÑA NEGRA (Emile Verhaeren/Darío de Regoyos): Muy amena lectura de este librito – publicado en su primera edición en 1899 – que ofrece una visión de España tétrica y oscura. Mola mucho como libro de viajes, siendo estos siempre, por parte de los autores, en tercera clase, acompañados de los más parias en sus paradas, etc…

9.- EL FÚTBOL A SOL Y SOMBRA (Eduardo Galeano): como en el caso de Chap Chap, aún no lo he terminado. Como en el caso de la obra de Amat, tampoco es indispensable acabarlo para incluirlo en mi cosecha porque también es un libro de relatos, pequeñas piezas o cuentos con el balompié como protagonista común. Es un título que he empezado con un cariño especial porque fue un regalo de una magnífica mujer que sabía que me iba a gustar (un besazo, Arantza) Y, la verdad sea dicha, por un momento (sobre todo en los primeros relatos, en el prólogo y demás) pensé que la certeza de mi amiga iba a estar equivocada. En mi primer acercamiento a Galeano, iba encontrando algunas de las cosas que confirmaban mis sospechas o prejuicios: estilo sobrecargado, excesivamente poético, ampuloso, como muy mágico, como muy sudamericano, no sé… Pero hete aquí que, sin saber muy bien cómo, este Fútbol a Sol y Sombra me ha ido atrapando, conquistando… Y ahora me descubro ante un libro riquísimo, divertido (muy fan de los capítulos dedicados a los mundiales y la siempre cercana muerte de Fidel Castro), crítico y que coincide, efectivamente, con las ideas que me gustan tanto del deporte rey como de la propia literatura. A poco más de treinta páginas de acabarlo, gracias Arantza.

8.- SÓLO UN MUERTO MÁS (Ramiro Pinilla): la lectura que me llevó a degustar ‘El Halcón Maltés, como he dicho más arriba. Una obra en la que su protagonista, Samuel Esparta, es un librero que se viste (literalmente) de detective para investigar un asesinato producido diez años antes en su localidad… Asesinato que se produce en Getxo, en el universo creado por Ramiro Pinilla en su excepcional trilogía “Verdes valles, colinas rojas”, con sus escenarios, personajes, mitos y demás… No es la única novela con Esparta de prota por lo que seguiremos sus movimientos.

7.- SCUNTHORPE HASTA LA MUERTE (Iñigo Gurruchaga): El fútbol es un juego que comienza a las tres de la tarde de un sábado inglés. A pesar de que interpreté como excesiva la contextualización sobre el Scunthorpe, sobre Alex García-Calvo o sobre la historia del fútbol en general entre otras, Iñigo Gurruchaga consigue soltar una traca final que hace que toda esa “paja” se redondee y quede una historia, pues eso, redonda. Y claro, si además de este valor estilístico, le añades el alto grado de identificación que he alcanzado con la historia del Scunthorpe United y su hinchada al ser yo aficionado de un equipo pequeño… Pues eso. Por supuesto, apunten un nuevo fan del The Iron.

6.- LA CUMBRE DE LOS DIOSES (Jiro Taniguchi): no me extenderé ya que ya lo hice en este post, Fiebre Taniguchi, que le dediqué el pasado mes de febrero. Junto con el número 4 de esta lista, el mejor cómic (bueno, sus cinco tomos) que he degustado en 2015.

5.- YO, ASESINO (Antonio Altarriba/Keko): ya les he anticipado en el número 5 que el mejor cómic del año es éste, Yo, Asesino, de Antonio Altarriba y Keko. Como en el puesto anterior, no me extenderé porque también esta maravillosa obra tiene post propio en esta santa casa por lo que les conmino a que lo visiten.

4.- LA MESA LIMÓN (Julian Barnes): Once relatos muy diferentes entre sí, con la vejez como nexo común y una pluma brillantísima, como mínimo. Un estilo áspero e inaudito del que quiero más. Leer La Mesa Limón y elevar a los altares a Julian Barnes. Leer La Mesa Limón e incluir a su creador en uno de mis autores favoritos. Cienfebrismo máximo. Julian Barnes también tiene, claro, su post en el blog.

3.- HOMENAJE A CATALUÑA (George Orwell): Magnífico relato de los primeros meses de la guerra civil española por parte de un Orwell que acudía en calidad de periodista y, finalmente, acaba participando como miliciano del POUM en las trincheras del frente de Aragón y en la convulsa Barcelona de la época. Escrito que resta heroicidad a la contienda, que desmitifica las batallas. Asimismo, “Homenaje a Cataluña” es una crónica política que ayuda a entender muchas cosas o que ayuda a ver y entender la incomprensible lucha intestina política del bando republicano. Por último, también es una extraordinaria fotografía de una España miserable plagada de personas virtuosas que impactaron al genial autor inglés. Lean, si les apetece, un pequeño texto que ya le dediqué en su momento a un fragmento de este libro en Cienfiebres.

2.- MALDITO UNITED (David Peace): dicen que es uno de los mejores libros que se han escrito jamás sobre fútbol. En mi opinión, se quedan cortos. Es uno de los mejores libros que se han escrito, así, en general. Tremendo. No me extiendo. Ya lo hice aquí.

1.- LOS CUERPOS DESNUDOS (Ramiro Pinilla): bueno, en cierta forma, ya contaba con ello. Ya contaba con que iba a ser, si no el mejor, de lo mejor que leyese este año tras haber disfrutado como disfruté con la primera parte de la trilogía “Verdes valles, colinas rojas”. No me extenderé. Ya lo hice aquí.

* Éste es el único libro que he leído en 2015 editado en 2015.

PD: la foto es de mis Paredes que Hablan.

Egorecopilatorio febril sobre la sarna con gusto.

Lo que viene siendo una inmersión en toda regla a la cotidianidad o rutina a la que me refería en mi anterior post. Semana ardua esta que acaba. Al niño y al curro, añadamos:

– Universidad. Sí. He vuelto. Como McArthur. Por capricho y sin pisar aún el aula, sí, pero ya hay un come-come que ronda diariamente diciéndome “vete a hablar con los profesores”, “aparece por clase”, “intenta conocer a algún chaval o chavala que te vaya pasando apuntes”. Etcétera.

– BAFF. Una liada de esas a las que no sé decir que no que me propone David. No sé decir que no y me gusta pero ahí me ha tenido (y me tiene) pendiente. Llegado el momento (si llega), claro, ya les explicaré qué significan esas siglas.

– IMAGO. Este ha sido el lío padre. Derivado de EducaBlog y con objetivos a corto plazo en parte del mismo. Vaya tralla. En fin, espero, deseo y confío que merezca la pena. Creo que sí. Ya se les informará a su debido tiempo.

– Una frase: “(…) han entrado en una espiral sinsentido -ellos solos y entre ellos mismos- y me temo que…”. Una información que llega de imprevisto y trastoca futuros y atractivos planes para los que hay buscar, con premura, una alternativa.

Dejemos de lado el concierto de Vetiver del pasado jueves al que no pude asistir; o que no he renovado aún mi carné del Barakaldo (mañana le ponemos remedio); o que estoy leyendo una novela de Pinilla (“Sólo un muerto más”) exclusivamente en el metro… Yo qué sé…

Lloremos en esta especie de egorecopilatorio febril y anticipemos futuros proyectos que ahora pesan pero de los que ya tendré tiempo de sacar pecho y de presentar a bombo y platillo a pesar de la imagen elegida para ilustrar estas letras. A inventar la segunda parte. Sarna con gusto y eso.

Pasen buen fin de semana.

Desparrame desde el Getxo mágico y real.

cuerpos

Es un desparrame literario, sociológico, antropológico, cultural, metafórico, onírico y filosófico.

A veces Getxo parece Macondo. O viceversa. El realismo mágico y real de Getxo. Los Buendía allá. Los Altube y los Oiaindia y los Baskardo y los Bascardo acá. Y Oiarzena. Y Basaon. Y el Galeón. Leídos los dos primeros volúmenes de los Verdes Valles y de las Colinas Rojas, Pinilla le da sopas con onda a Gabo. He dicho.

Es un desparrame literario, sociológico, antropológico, cultural, metafórico, onírico y filosófico y es el concepto de libertad todo el rato. Un desparrame libertario. Constantemente. Libertad frente a las normas impuestas, frente a la tierra, frente a la familia, frente a la nación. Libertad personal, colectiva. No sé. Libertad.

Es un desparrame literario, sociológico, antropológico, cultural, metafórico, onírico y filosófico y es una locura, por momentos muy loca. Un desparrame, etcétera que me vuelve a enfebrecer y que, como buen producto elevador de la temperatura, deriva en otras fiebres. El último capítulo. Ese último capítulo. Roque Altube, 1937. Uno de los relatos bélicos más estremecedores que he leído nunca. Y quiero más sobre la guerra civil española.

Enfebrecido, pues. No sé cómo se designan a las grandes obras universales o qué criterios se siguen para catalogarlas como tal. Esta, lo tiene que ser. Tras “Los Cuerpos Desnudos”, descanso. Descanso de ese Getxo mágico y real que a veces recuerda a Macondo, un lugar mítico y protagonista que elevó los “Cien años de soledad” a título fundamental. Pues eso. Pinilla le da sopas con onda a Gabo. He dicho.

Y ya.